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A solamente dos pasos de las playas y sobresaliendo por un espléndido parque verde, el sitio del hotel Bonita Gama Brougham ya está en sí una invitación a la distensión.
Sillas largas y grandes parasoles azules y blancos le esperan así sobre las numerosas playas que bordean el litoral. La playa privada Belle Plage, que tiene abiyualmente de recibir los clientes del hotel, hará de su siesta un momento privilegiado.
Y nada de mejor que de descansarse en las aguas turquesas de la piscina de la Bonita Gama Brougham, con vista sumergida sobre el Méditerrenée, antes de almorzar sobre la terraza de un elegante restaurante…
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